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Control de Renovaciones: Que no se te escape ningún vencimiento

  • Foto del escritor: Victor Rodriguez
    Victor Rodriguez
  • 20 ene
  • 6 Min. de lectura

Perder un cliente por un descuido administrativo es uno de los errores más frustrantes que puede sufrir un asesor energético. No porque el cliente estuviera descontento con tu servicio. No porque la competencia le ofreciera una tarifa imposible de igualar. Simplemente porque olvidaste llamarle 30 días antes del vencimiento y otra asesoría sí lo hizo. Ese contrato que gestionaste, acompañaste y facturaste durante un año completo acaba de pasar a manos de otro profesional sin que hayas tenido siquiera la oportunidad de defenderlo.

En un sector donde gestionar cientos o miles de contratos simultáneamente forma parte de tu día a día, confiar en la memoria humana o en hojas de cálculo para controlar vencimientos es un suicidio comercial. Y lo peor: cada cliente perdido por olvido representa no solo la comisión inicial perdida, sino todo el flujo de ingresos recurrentes futuros que ese cliente podría haber generado durante años.

El coste de perder un cliente por olvido

Cuando hablamos de pérdida de cartera por falta de renovación, no estamos hablando únicamente de dejar de cobrar una comisión puntual. El verdadero coste es mucho mayor:

Pérdida del valor de vida del cliente (LTV): Un cliente fidelizado que renueva anualmente representa un flujo de ingresos recurrentes durante años. Perderlo en el primer vencimiento significa despedirte de todo ese potencial futuro.

Coste de reposición (CAC): Captar un cliente nuevo cuesta entre 5 y 7 veces más que retener uno existente. Cada cliente perdido por olvido significa tener que invertir tiempo y recursos en captar uno nuevo solo para mantener tu volumen de cartera.

Daño reputacional silencioso: Si un cliente no recibe seguimiento proactivo en su renovación, la percepción de tu servicio se deteriora. Aunque no te lo diga directamente, interpreta que no le prestas atención, que no eres profesional o que simplemente no te importa. Y eso se comenta.

Pérdida de momentum comercial: El periodo de renovación es tu mejor oportunidad para venta cruzada (gas, autoconsumo, batería virtual) o para ajustar tarifas optimizando el margen. Si pierdes ese momento crítico, pierdes la oportunidad.

El problema se agrava cuando estás gestionando 500, 1.000 o 2.000 contratos activos con fechas de vencimiento distribuidas a lo largo de todo el año. Es imposible llevar ese control manualmente de forma fiable. Un Excel te puede servir cuando tienes 50 clientes, pero en cuanto superas los 200-300 contratos, el sistema colapsa.

Sistema de alertas automáticas

La única forma de garantizar que ningún vencimiento se te escape es implementar un sistema de alertas automáticas que monitorice continuamente tu cartera y te avise con la antelación suficiente para actuar.

En Kiwatio, el CRM analiza automáticamente las fechas de finalización de todos tus contratos activos y genera alertas personalizadas en función de tus criterios:

Alertas configurables por tipología de cliente: Puedes establecer que los contratos de grandes cuentas te avisen con 90 días de antelación, los clientes B2B estándar con 60 días, y los pequeños comercios con 30 días. Cada cartera tiene su ritmo.

Notificaciones multicanal: Las alertas llegan directamente a tu dashboard, pero también puedes configurarlas para recibir recordatorios por email o incluso integrarlo con herramientas de gestión de tareas como Trello o Monday, para que formen parte de tu workflow diario.

Visibilidad centralizada: El módulo de renovaciones te ofrece una vista consolidada de todos los vencimientos próximos, priorizados por fecha y valor estratégico del cliente. En un solo vistazo sabes qué batallas tienes que librar esta semana.

Asignación automática a comerciales: Si gestionas una red comercial, el sistema puede asignar automáticamente cada renovación al agente responsable de esa zona o cliente, asegurando que nadie pierda oportunidades por falta de visibilidad.

Este tipo de automatización elimina la incertidumbre y convierte la gestión de renovaciones en un proceso sistemático y predecible, en lugar de depender del azar o de la memoria de tu equipo.

Estrategia de anticipación (30-60 días)

Recibir la alerta es solo el primer paso. Lo verdaderamente estratégico es cómo y cuándo actúas sobre esa información. La gestión de renovaciones no empieza 5 días antes del vencimiento; empieza entre 30 y 60 días antes.

La ventana de 60 días: Diagnóstico proactivo

Dos meses antes del vencimiento es el momento ideal para realizar un diagnóstico energético actualizado del cliente. Aquí no se trata todavía de presentar una oferta formal, sino de revisar:

  • ¿Ha cambiado su patrón de consumo? (Analiza las últimas facturas o curvas de carga)

  • ¿Hay penalizaciones por reactiva o excesos de potencia que podamos optimizar?

  • ¿Está pagando de más por errores de facturación de la comercializadora? (Auditoría automática de facturas como explicamos aquí)

  • ¿Es el momento de plantear productos adicionales como autoconsumo, batería virtual o gestión de excedentes?

Este análisis previo te permite llegar a la negociación con argumentos de valor reales, no solo con "te renovamos al mismo precio" o "te mejoramos un 2%". Estás demostrando que gestionas activamente su suministro.

La ventana de 30 días: Presentación de oferta optimizada

Un mes antes del vencimiento es el timing perfecto para presentar la propuesta comercial formal. A estas alturas ya has realizado el diagnóstico, conoces las variables del cliente y puedes ofrecer:

  • Comparativa Fijo vs. Indexado actualizada con previsiones de mercado realistas.

  • Ajustes de potencia si detectaste que está pagando por capacidad que no utiliza (o viceversa, si está penalizando).

  • Optimización tarifaria (cambio de peaje 2.0TD a 3.0TD si procede, por ejemplo).

  • Propuestas de valor añadido: gestión integral de reclamaciones, informes mensuales de consumo, asesoría regulatoria.

El cliente percibe que estás trabajando para él, no solo renovando automáticamente su contrato. Y eso marca la diferencia cuando la competencia llama.

Renegociación proactiva

Aquí es donde entra en juego tu capacidad de anticiparte a objeciones y defender tu margen sin perder al cliente. Hay un error muy común: reaccionar solo cuando el cliente te dice que tiene una oferta mejor de la competencia. En ese momento ya estás en desventaja, negociando desde la defensiva.

La renegociación proactiva consiste en adelantarte a ese escenario. Si ya sabes que el mercado está comprimiendo márgenes o que ciertas comercializadoras están atacando agresivamente con precios dumping, plantea la renovación desde una posición de valor diferencial:

Transparencia absoluta: Muéstrale al cliente qué componentes de su tarifa son regulados (peajes, cargos) y cuál es tu margen real. Cuando entiende la estructura de costes, valora mejor tu trabajo.

Paquetes de servicios: En lugar de competir solo en céntimos por kWh, ofrece un paquete que incluya auditoría trimestral de facturas, gestión de reclamaciones, optimización anual de potencias y acceso prioritario a tu equipo. Es mucho más difícil comparar eso con una oferta estándar de otra asesoría.

Fidelización con fee recurrente: Cada vez más asesores profesionales están migrando a un modelo donde cobran un fee de gestión mensual fijo (pequeño) que incluye todos los servicios de asesoría, además de la comisión energética. Esto estabiliza tus ingresos y posiciona tu servicio como consultoría estratégica, no como simple intermediación. (Más información sobre facturación de fees aquí)

Contratos plurianuales con incentivo: Si el cliente valora la estabilidad, ofrécele un contrato a 2 o 3 años con un descuento adicional sobre el precio. Reduces tu riesgo de rotación y ganas previsibilidad de ingresos.

La clave está en convertir la renovación en una conversación estratégica, no en un trámite administrativo. Y para que eso funcione, necesitas tiempo suficiente de anticipación, datos actualizados y herramientas que te permitan presentar propuestas profesionales.

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El control exhaustivo de renovaciones no es una opción: es la base de la sostenibilidad de tu negocio como asesor energético. Cada vencimiento que se te escapa es dinero que dejas de ganar, reputación que pierdes y esfuerzo comercial desperdiciado.

Implementar un sistema automatizado de alertas y gestión de renovaciones te permite transformar este riesgo en una oportunidad comercial recurrente. No solo retienes clientes que ya tienes; los fidelizas, optimizas su servicio y abres la puerta a ventas cruzadas que multiplican tu valor por cliente.

¿Quieres dejar de perder contratos por olvidos y convertir tus renovaciones en un proceso estratégico automatizado? Solicita una demo de Kiwatio y descubre cómo gestionar toda tu cartera con visibilidad total y alertas inteligentes.

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